martes, 24 de noviembre de 2009

PRIUS FLAMMIS COMBUSTA QUAM ARMA NUMANTIA VICTA (Numancia antes quemada por el fuego que vencida por las armas)

PRIUS FLAMMIS COMBUSTA QUAM ARMA NUMANTIA VICTA
(Numancia antes quemada por el fuego que vencida por las armas)

LA RESISTENCIA DE NUMANCIA:

El inicio de las guerra numantinas se dataría en el 153, momento en el que se dará la primera guerra numantina; se darán solo dos guerras y las dos centradas en esta ciudad Numancia, de ahí derivará su nombre.
Numancia a partir de este momento se convertirá en un claro ejemplo de lucha por la libertad, un claro ejemplo de que la propia voluntad cuando desea algo fuertemente y lucha por algo en lo que cree, utiliza toda su astucia y fuerza. Así lo harían nuestros valientes numantinos que, a partir de ahora, serán “el orgullo de España” pero a su vez el gran inconveniente de una Roma que no permite dejar nada a su paso cuando se lo propone.
Todo comenzará en la población de Segada, la cual se encontraba reformando su ciudad, el punto clave será la remodelación de su muralla ampliándola unos 8 kilómetros. Exactamente este hecho bastó para que los romanos consideraran este hecho como un “casus bellis” y una alteración del Tratado de Graco, tratado por el que se prohibía la construcción de nuevas ciudades, no obstante se permitía reformar las ya existentes pero como toda ley Romana esta solo se cumpliría si el Senado estaba de acuerdo con ella y el pueblo también, por lo que Segada fue castigada por este hecho.
Los ciudadanos de Segada pidieron alojo a los numantinos quienes les aceptaron como aliados, por lo que los numantinos, a pesar de haberse mantenido siempre al margen de combate, fueron arrastrados inevitablemente a una guerra que no era suya.
Así el caprichoso Senado enviaría a Fulvio Nobilior quien estableció un campamento en las zonas circundantes a Numancia; en estos momentos el pueblo numantino apoyado por sus nuevos aliados los segedenses, preparaban armamento y fuerzas para defender su ciudad si de vida dependiese. Eligieron a Caros como representante y este conocido ya como buen estratega sorprendió a los romanos que constituían un ejército de no más de 30.000 hombres, consiguiendo con este factor sorpresa la gran victoria, los numantinos no superaban en número pero poseían algo que los soldados romanos desconocían y era un motivo que los unía en la lucha y un sentimiento que hacia sacar la fuerza que les faltase, a pesar de esta victoria los numantinos pagarían esta victoria con la muerte de Caros.
Todo ello ocurrió un 23 de Agosto, día de Vulcano, día considerado nefasto y en el que ningún general romano se atrevería en adelante a celebrar una batalla fuere cual fuere.
Nobilior no dándose por vencido acampó en la Atalaya de Rinieblas, a la espera de nuevos refuerzos de Roma, mientras tanto Numancia elegía nuevos representantes para las póstumas batallas. Serían: Ambon y Leucón.
La llegada de los refuerzos:
No solo llegarían a apoyar a Nobilior jinetes y soldados sino que como una verdadera excepción en esta época se mandaron elefantes. Nobilior quiso contar con este factor sorpresa y escondería a los elefantes, una vez iniciada la batalla la expectación de los celtiberos ante tal espectáculo daba en un principio la victoria a Roma, pero en un momento inesperado uno de los elefantes heridos asustado empezó a arrasar todo lo que se le pusiera por delante siendo enemigo o aliado… esto provocó el desorden en las tropas y en los demás elefantes por lo que los romanos huyendo de tal ataque serían perseguidos por los celtiberos, que los capturaron y dieron muerte. Por lo tanto, estamos de nuevo ante un fracaso romano ante la ya Gran Numancia.
Nobilior no solo contó con este mal final, sino que incluso cabría destacar que la ciudad de Ocilis que abastecía al ejercito romano, se cambiaría de bando, haciendo que Nobilior tuviese que acampar en su anterior campamento muriendo en él muchos de frio.
Nobilior sería sustituido por M. Claudio Marcelo, quien establecería de nuevo la paz y afiliación de la ciudad de Ocilis. Y establecería en todo el territorio celtibérico un tratado parecido al de Graco.
Las zonas celtibéricas pedirían la paz a Roma quien, no aceptándola, dio orden a Marcelo de que reanudara la guerra. Por lo que acampó a las afueras de Numancia pero nunca llegaría a haber tal combate, ya que el pueblo numantino mandaría un emisario que negociase una paz que llegaría a durar un par de años, en los que el poder romano decidió volcarse con los vacceos y lusitanos.
Pero la palabra paz en Numancia duraría solo pocos años ya que en el 143 se reanudarían de nuevo las guerras lusitanas y celtibéricas.
Contra Numancia lucharían de nuevo y con poco éxito:
-Q. Pompeyo, que sería derrotado por primera vez, y por segunda vez en un intento de él y sus tropas de cercar Numancia para impedir sus abastecimientos provenientes de fuera pero continuos ataques numantinos lo impidieron.
-Popilio Lenas, autor de uno de los mayores ultrajes al ejército romano, intentando retirarse en la noche ante el fracaso de su ejército, pero fue descubierto y entregado a Roma que a su vez lo entregó a Numancia, aunque estos no lo quisieron.

LA LLEGADA DEL AFRICANO:
El senado Romano cansado ya de la pequeña pero fuerte Numancia decide poner fin a esta ciudad y su rebeldía, nombrando a P. Cornelio Escipión, gran estratega y general conocido ya anteriormente por la destrucción de Cartago.
Tras la campaña contra los vacceos, en el 134 a.C., Escipión avanzó para invernar en la región de Numancia, e instaló sus dos campamentos cerca de la ciudad.
Pero en la estrategia de Escipión la palabra batalla y guerra quedaban muy lejos; decidió rodear la ciudad y asediarla, para acabar con los numantinos no con armas sino con algo más fuerte, el hambre.
Para ello construiría 7 fuertes alrededor de la ciudad y la rodeó con un foso y una valla.
Anterior a esta valla construiría otra similar con estacas y numerosas torres de vigilancia.
Los numantinos una y otra vez intentaron romper este cerco, ya que para los numantinos no morir en el campo de batalla era una falta a su propio honor.
Schulten habla de unas nueve instalaciones militares cercando Numancia. Con siete campamentos levantados en los cerros, y dos castillos ribereños.
Llegados a este punto la escasez de víveres y alimentos necesarios así como la falta de agua llevaron a Numancia al fin de sus días; en estos momentos algunos patriotas decidieron darse a sí mismos la muerte que acabar en manos romanas como esclavos. Y vivir con la deshonra de haberse rendido.
Tras once meses de duro asedio, aquellos supervivientes dieron rendición de la ciudad, así definiría esto Polibio:
“convenida la rendición los que tal decidieron se tomaron la muerte cada uno a su manera. Los restantes acudieron en el tercer día al lugar designado y se presentaron ante Escipión terribles y de aspecto extraño, con sus cuerpos inmundos, cubiertos de pelo, con sus largas uñas y su suciedad, despidiendo un olor nauseabundo, con sus vestidos andrajosos tan sucios y fétidos como sus cuerpos. Pero su mirada era terrible porque aún se veía en ella la ira, el sufrimiento, la fatiga y el remordimiento de haber devorado a sus compañeros.”
La ciudad fue arrasada desde su raíz, los territorios divididos entre los pueblos cercanos y sus supervivientes, algunos padecieron la vergüenza de ser expuestos como trofeos de Escipión a su vuelta, otros seríian posteriormente vendidos como esclavos.
La resistencia de Numancia fue vista por todos los romanos como un acto de heroismo y valentía, los romanos mantendrán un gran respeto por estos numantinos a pesar de que fueron muchas las molestias de este pueblo, que nos demuestra que la lucha por la libertad es algo que viene en la naturaleza del hombre y solo unos pocos saben valorarla hasta el punto de perder la vida.

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